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sábado, 12 de abril de 2014

¡no me pudras el agua! que es mi madre querida




¿Quién quiere dejar a los suyos
el olor de malva a la madrugada
el ladrar de los perros familiares
al empedernido borracho triste de amor
que perdió la luna?

Nadie...
salvo que la muerte, con botas de ignorancia
ávida de rencor y venganza
pise los talones de la libertad.

En ese huir de lo nuestro
nació el doloroso exilio
que se acomodó en los sueños
por un mundo mejor.

Y me pierdo en el fondo de la pupilas
de mi niño in crescendo
ausentes de futuro
oscuras de presente.


No quiero que mi niño deje
sus montes verdes
sembrados de mañanas
hoy amenazados de muerte.

¡Fracking, no! 

 


¡no me pudras el agua!
que es mi madre querida
deja en paz nuestras rocas
nuestras vidas.

Instrucciones para soñar a colores.





Para soñar a colores
tomar un vino retinto
peinarse el amor 
con alas de colibrí
bañarse en esperanzas
y teñirse el pelo de complicidades.



 Fuente: fotos de álbumes de facebook.



sábado, 5 de abril de 2014

Rememoria

¿A qué hora habrá fallecido, 
en el parte de defunción, 
quien muere en el instante mismo 
del cambio de horario? 
Es posible que ni muera, 
se escape de la Parca 
y huya a algún lugar del sintiempo, 
donde los que amaron padecen, 
para siempre, de rememoria.


domingo, 30 de marzo de 2014

tu nombre sabe a buena yerba...

ya sabré cómo amar tu recuerdo
y prenderle velas

por el momento se trata
de sacar las espinas
y resarcir el tiempo...
volverá la poesía a mi mesa
para desayunar esperanzas
hojas y ojos de calendario
café y té de hierbas sin itinerario
recordaré que fuiste 
una tilde, un acorde
un saumerio...
y seguirá la vida 
volando siempre

lunes, 17 de marzo de 2014

AYER FUE SIEMPRE

Ayer fue un siempre
que estuvo ahí
en la angustia 
de la esperanza llorosa

Ayer es hoy
en mis manos dolidas
de esperar cada aurora
ausente de ti. 

Ayer es mañana,
eterno jueves 
que nunca comienza
en lunes. 

 


Ayer es ayer
historia, sueño
pesadilla
que se metió en el mar. 

Ayer fue una primavera
que se atragantó 
con la complicidad 
del verbo

Ayer ha muerto
y hoy tarde 
es su sepelio. 

Mañana...
ayer, sólo será
recuerdo.

sábado, 15 de marzo de 2014

Incineración de un beso.



Su mutilado corazón aprendió a no preguntar. 

Cada noche, ella le dejaba un beso bajo su almohada; en silencio y con los ojos cerrados, él lo recogía al amanecer. Sin explicación aparente, aquellos besos se acumularon, uno sobre otro, y los más antiguos comenzaron a morir, reencarnando algunos en mariposas, otros en jazmines y al último, del que sólo quedó un cadavérico trazo, ella lo incineró en el mar. 

Asegura un caminante insomne que en días previos a la primavera, de madrugada, un lucero cae sobre la ola espumosa, florecida de besos...