Mi alma es húmeda verde temeraria nómada solitaria marina circular lingual ortográfica y mortal.
Mi alma es el unicornio azul desperdiciado en la bala de un guerra buscando el corazón de un niño para seguir en él.
Mi alma es el cordel de la aurora cinta de colores espejo de mañanas mariposa incipiente sin historia ni cuento posibles.
Mi alma es la huella dactilar vital mortal genial feroz momento de la eternidad en la bendita soledad.
sábado, 30 de junio de 2012
Se quedan cortos tus dedos como tus besos, calculados con intereses banqueros asfixiados, llenos de miedo.
Se queda corto el diálogo convertido en mónologo de dos ojos, travestido enmudecido de sal y canto.
Se queda en el pasado, golpeteo moribundo del presente lo dicho, no dicho, redicho bajo la sábana azul.
Se queda todo escrito, dicho mal dicho en pésimo momento que ninguno, tampoco tú pudieron entender...
Se queda en silencio se muere el mundo y el Universo sin ti.
miércoles, 27 de junio de 2012
Sí, alas que vuelan alas sin lengua que no preguntan alas mudas que no escuchan alas quebradas, sin derecho ... a debido proceso sin tregua, alas pareadas.
Alas equidistantes, inequívocas del momento, pañuelos del tiempo. Alas del pirómano San Juan..
Alas libres, impermitidas analfabetas, negras, no constituidas ilegales alas sin abogado alas alas alas con derecho a soñar..
Ellos se conocieron por casualidad, que es como se suelen encontrar los grandes amores, casi siempre por casualidad,
por una llamada equivocada, por un encuentro fortuito. A ellos lo que
les pasó fue que él había quedado en aquel café con una persona que no
vino, y claro, la vio a ella sentada en la mesa del café, radiante, así
que, harto de esperar no se cortó un pelo y dijo:
- “ ya que he venido hasta aquí, no puedo desaprovechar esta ocasión”.
Se acercó a la mesa y dijo:
- “¿Me permite?”
- “Por supuesto”
Esto solo suele pasar en las historias que te cuentan otros, nunca en la vida real, por lo general cuando dices:
- “Me permites”, dicen
-“ De qué”
A
lo mejor ella estaba esperando a alguien que tampoco vino, quién sabe,
yo qué sé, habrá que inventar otra historia en la que ella le dice “ De
qué”, en este caso ella lo invitó a él para que se sentase, y él se
sentó. Y claro, no había de qué hablar,
-“¿y qué lees?”
Lo malo fue que él no había leído nada del escritor que ella estaba leyendo, mal empezamos, mal, muy mal, por ahí no.
-“Pues bonito día”
Pero enseguida empezaron a profundizar, porque ella dijo
-“Sí, la verdad es que hace un bonito día”
Y
aunque no lo hiciera. Pero poco a poco él fue venciendo esa timidez que
le caracteriza y fueron profundizando. Al principio él para llamar su
atención contó una que otra mentira, que era escritor, luego reconoció
que nunca le habían publicado nada, pero eso vino más tarde, cuando ya
se conocían más, cuando pasaron del café a la habana con coca cola.
Por
entonces ya estaban descubriendo que tenían más afinidades de las que
pensaban al principio, y compartían gustos cinematográficos, y por eso
él le dijo
-“Oye, y si vamos a ver esta, ¿has visto La vida es bella?” y ella
- “No”,
-“Oye quedamos el fin de semana”,
- “Vale”.
Y
aquel fin de semana pues, yo no sé muy bien si para sorprenderla o no,
pero el caso es que él rompía a llorar en cada escena en la que aparecía
el chaval pequeño, esto a ella le enterneció, yo quiero pensar que era
de verdad.
Resulta que coincidían en más gustos, y también en lo musical, y le dijo:
- “ Oye, este fin de semana toca Ismael Serrano”,
- “ Ismael qué?”,
- “Pero a ti te gustan los cantautores?”,
-“Los de verdad me gustan”.
Pero él le convenció a ella y fueron. Cuando él empezó a cantar aquella de Vértigo, pues se atrevió a cogerle la mano.
Y
poco a poco se fueron inevitablemente enamorando, pero no por esto de
Ismael Serrano, ni por el Vértigo, quizá más por aquello de llorar con
La vida es bella.
Una
mañana él se levanta y al abrir los ojos se da cuenta de que está
perdidamente enamorado de ella, y quedaron entonces en aquel café en el
que se conocieron por casualidad. Los momentos importantes suelen
coincidir casi siempre en los mismos sitios, no estoy muy seguro de lo
que acabo de decir, pero es una buena frase. Pero fue en aquel café en
donde ella le dijo:
- “ Sabes, creo que me tengo que ir durante algún tiempo”,
-“
Yo te iba a decir casi lo contrario, que te quedaras conmigo para toda
la vida”, y ella dijo -“No te preocupes porque yo estaré esperando el
día que vuelva para retomar contigo este camino que emprendimos, además,
cada quince días puntualmente te mandaré una carta en la que te contaré
todo lo que hecho, todo lo que siento, todo lo mucho que te echo de
menos, y todo lo poco que nos falta para vernos”,
El dijo que bueno, que vale
-“Pero que si no te vas casi mejor”.
Pero se fue.
Fue
entonces cuando descubrió que aquello no tenía remedio y que estaba
perdidamente enamorado, que no había ningún elixir que hiciera que la
olvidase, que no era cierto aquella de que un clavo saca otro clavo, que
a veces es cierto que los amores a primera vista existen, bueno , ¿ es
que acaso hay otros?.
A
los quince días puntualmente llegó la carta de ella toda llena de besos
y de caricias, de te echo de menos, él lloró, y esta vez era de verdad.
Y guardaba las cartas con mucho cariño encima de la mesilla. Pasaron
quince días, y otros quince, y otros quince, y otros quince, y las
cartas se iban acumulando. Y su vida consistía en esperar a que llegara
el decimoquinto día, abrir el buzón y encontrar la carta de amor en la
que ella prometía volver, esperar esa carta en la que ella le diría que
volvía pronto. Y pasaron años, muchos años, y ya las cartas casi no
cabían en la casa, se compró una gran caja fuerte para guardar todas las
cartas, porque eran su gran tesoro, porque vivía para leer las cartas
que ella le había escrito, porque ella era lo que más quería, y así
pasaron creo que diez años, quince, no me acuerdo.
Y
un día ella, sin saber cómo ni por qué, dejó de escribir, y al quince
día él se encontró el buzón vacío, y el alma partida en dos.
Ahora
solo podía vivir del recuerdo, leyendo las cartas que ella le había
escrito con tanto cariño, aquellas cartas eran su mayor tesoro.
Un
día él salió de casa, porque tenía que salir, y unos ladrones entraron
en su casa. Al ver allí la gran caja fuerte no se lo pensaron dos veces,
porque pensaron que debían esconder algún gran tesoro, grandes
riquezas, realmente no era. Y se llevaron la gran caja fuerte.
Imagínate
la desolación de nuestro protagonista cuando llega a su casa y se da
cuenta de que le han robado lo que él más quería, lo que le hacía
sentirse vivo algunas tardes de domingo cuando no sonaba el jodido
teléfono, cuando releía aquellas cartas y aquellas promesas quién sabe
si falsas.
Suele
pasar que los ladrones son buenas personas, y este era el caso. Pero
imagínate la cara de los ladrones cuando abren la caja fuerte y se
encuentran montones de cartas de amor, declaraciones imposibles. El jefe
de los ladrones se enfadó un poquito, pues la caja pesaba, y llevarla a
la guarida no era moco de pavo.
Nuestro
hombre vagaba casi moribundo por las calles de su ciudad, con la
esperanza de encontrar alguna carta, a alguien que le hablara de una
gran caja fuerte llena de cartas, perdido sin saber ya qué hacer.
El
jefe ladrón lo que dijo es que aquellas cartas lo que había que hacer
era quemarlas o tirarlas al río, lo que fuera, pero que desaparecieran
de inmediato. Pero el más joven de los ladrones era más bueno, y se le
ocurrió una gran idea.
Un
día nuestro hombre llegó a casa después de estar buscando toda una
tarde, y al abrir el buzón ¿Adivina lo que se encontró?... Una carta.
Los ladrones habían decidido mandarle las cartas tal y como ella se las
había mandado, puntualmente cada quince días, por riguroso orden.
Ahora él resucitaba con la esperanza de revivir aquellos momentos en los que quizá un día leería la carta en la que ella diría:
Texto del discurso pronunciado por José Mujica, Presidente
de la República
del Uruguay, en la cumbre Río+20
Autoridades presentes de todas la latitudes y organismos, muchas gracias.
Muchas gracias al pueblo de Brasil y a su Sra. Presidenta, Dilma Rousseff.
Muchas gracias a la buena fe que, seguramente, han manifestado todos los
oradores que me precedieron.
Expresamos la íntima voluntad como gobernantes de acompañar todos
los acuerdos que, esta, nuestra pobre humanidad, pueda suscribir.
Sin embargo, permítasenos hacer algunas preguntas en voz
alta. Toda la tarde se ha hablado del desarrollo sustentable. De sacar las inmensas
masas de la pobreza.
¿Qué es lo que aletea en nuestras cabezas? ¿El modelo de
desarrollo y de consumo, que es el actual de las sociedades ricas? Me hago esta
pregunta: ¿qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma
proporción de autos por familia que tienen los alemanes?
¿Cuánto oxígeno nos quedaría para poder respirar? Más claro:
¿Tiene el mundo hoy los elementos materiales como para hacer posible que 7 mil
u 8 mil millones de personas puedan tener el mismo grado de consumo y de
despilfarro que tienen las más opulentas sociedades occidentales? ¿Será eso
posible? ¿O tendremos que darnos algún día, otro tipo de discusión? Porque hemos creado esta
civilización en la que estamos: hija del mercado, hija de la competencia y que
ha deparado un progreso material portentoso y explosivo. Pero la economía de
mercado ha creado sociedades de mercado. Y nos ha deparado esta globalización, que significa mirar por todo el
planeta.
¿Estamos gobernando la globalización o la globalización nos gobierna a
nosotros? ¿Es posible hablar de solidaridad y de que “estamos todos juntos” en
una economía basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra
fraternidad?
No digo nada de esto para negar la importancia de este
evento. Por el contrario: el desafío que tenemos por delante es de una magnitud
de carácter colosal y la gran crisis no es ecológica, es política.
El hombre no gobierna hoy a las fuerzas que ha desatado,
sino que las fuerzas que ha desatado gobiernan al hombre. Y a la vida. Porque no
venimos al planeta para desarrollarnos solamente, así, en general.
Venimos al planeta para ser felices. Porque la vida es corta
y se nos va. Y ningún bien vale como la vida y esto es lo elemental. Pero si la
vida se me va a escapar, trabajando y trabajando para consumir un “plus” y la
sociedad de consumo es el motor, -porque, en definitiva, si se paraliza el consumo, se detiene la
economía, y si se detiene la economía, aparece el fantasma del estancamiento
para cada uno de nosotros- pero ese hiper consumo es el que está agrediendo al
planeta. Y tienen que generar ese hiper consumo, cosa de que las cosas duren
poco, porque hay que vender mucho. Y una lamparita eléctrica, entonces, no
puede durar más de 1000 horas encendida. ¡Pero hay lamparitas que pueden durar
100 mil horas encendidas! Pero esas no se pueden hacer porque el problema es el
mercado, porque tenemos que trabajar y tenemos que sostener una civilización del “úselo y tírelo”, y así estamos en un
círculo vicioso.
Estos son problemas de carácter político que nos están
indicando que es hora de empezar a luchar por otra cultura.
No se trata de plantearnos el volver a la época del hombre
de las cavernas, ni de tener un “monumento al atraso”. Pero no podemos seguir,
indefinidamente, gobernados por el mercado, sino que tenemos que gobernar al
mercado.
Por ello digo, en mi humilde manera de pensar, que el
problema que tenemos es de carácter político. Los viejos pensadores –Epicúreo, Séneca
o incluso los Aymaras- definían: “pobre no es el que tiene poco sino el que
necesita infinitamente mucho, y desea más y más”. Esta es una clave de carácter
cultural.
Entonces, voy a saludar el esfuerzo y los acuerdos que se
hacen. Y los voy acompañar, como gobernante. Sé que algunas cosas de las que
estoy diciendo, “rechinan”. Pero tenemos que darnos cuenta que la crisis del
agua y de la agresión al medio ambiente no es la causa.
La causa es el modelo de civilización que hemos montado. Y
lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir.
Pertenezco a un pequeño país muy bien dotado de recursos
naturales para vivir. En mi país hay poco más de 3 millones de habitantes. Pero
hay unos 13 millones de vacas, de las mejores del mundo. Y unos 8 o 10 millones
de estupendas ovejas. Mi país es exportador de comida, de lácteos, de carne. Es
una penillanura y casi el 90% de su territorio es aprovechable.
Mis compañeros trabajadores, lucharon mucho por las 8 horas
de trabajo. Y ahora están consiguiendo las 6 horas. Pero el que tiene 6 horas,
se consigue dos trabajos; por lo tanto, trabaja más que antes. ¿Por qué? Porque
tiene que pagar una cantidad de cuotas: la moto, el auto, y pague cuotas y
cuotas y cuando se quiere acordar, es un viejo reumático –como yo- al que se le fue la vida.
Y uno se hace esta pregunta: ¿ese es el destino de la vida
humana? Estas cosas que digo son muy elementales: el desarrollo no puede ser en
contra de la felicidad. Tiene que ser a favor de la felicidad humana; del amor
arriba de la Tierra,
de las relaciones humanas, del cuidado a los hijos, de tener amigos, de tener
lo elemental.
Precisamente, porque ese es el tesoro más importante que
tenemos, la felicidad. Cuando luchamos por el medio ambiente, tenemos que recordar
que el primer elemento del medio ambiente se llama felicidad humana.
De una ojeada al panorama general y particular, se observa que el fuego de San Juan, próximo a "celebrarse" (en yuxtaposición a las intenciones del Rio+20) prende mechas en todos los rincones.
América Latina es atacada, desde lo oscurito, por las fuerzas embozadas del Capital: defenestran a Lugo presidente constitucional del Paraguay, en un claro golpe de estado al estilo de los marines en Panamá con Noriega, pero esta vez sin sangre ni balas, camuflados desde el Congreso.
En Bolivia, en 20 puntos de comandancia policial (de bajo rango??) cientos de sus miembros, con sus esposas, rompen vidrios, saquean puestos gubernamentales, queman documentos, muebles, ordenadores y hasta banderas, en las afueras de las instalaciones policíacas. Mientras tanto, Evo en sus oficinas, tras puertas cerradas, resguardado por militares fuertemente armados.
Chavez en campaña y en México, a una semana de elecciones presidenciales, una reñida competencia mediática vs. la ciudadanía, esta última encabezada por el insólito grupo #yosoy132 que nos remite, con nostalgia, a los movimientos de fines de los sesentas, pero mucho, mucho más organizado, con ideas claras y metas específicas.
Al otro lado, en la Europa de las monarquías y centros del dinero, del fútbol y el verano de playa, un acartonado Ministro de Industria, José Manuel Soria, que -con seguridad- jamás se ha ensuciado las manos de hollín, espeta que "No hay margen de maniobra" para dar más dinero al sector minero, ignorando marchas y peticiones, y en ningún momento expone de cómo el Estado que debe, ante todo, tutelar las garantías sociales de trabajo, alimento etc. resolverá la situación generada por la contracción presupuestaria que conlleva la pérdida de 4000 puestos de trabajo y la agonía económica de poblaciones enteras dependientes de la actividad minera.
Por el momento, y pese a la renuencia de los ciudadanos que reclaman se siga el procedimiento legal para la licenciar la construcción de la mole Botín en el puerto de Santander, Cantabria, funcionarios sordos y miopes celebran la colocación de la primera piedra en claro alarde de que el poder son ellos y se hace lo que les viene en gana.
El osado y temerario Assange, de Wikileaks sigue como "asilado político" en la Embajada de Ecuador en Londres. El presidente Correa estudia el caso.
En los corredores de los primeros ministros y presidentes, Alemania se mantiene inflexible y sorda ante la ola de secuestros y rescates de soberanías, con marca del Deutschebank al servicio del poder económico global, camuflado en el parlamento europeo e instituciones internacionales convertidas en los grandes casinos del mundo.
Y mientras en Vigo, con alegato vergonzante, una juez rechaza la petición ciudadana por estar escrita en gallego, la RAE nos anuncia que incluirá "tuit", "tuitear" y otros vocablos en su diccionario.
Vístanse de verano, disfruten el finde y amen mucho.
Por muchas Marinaledas... desde mi personal atalaya.