Crecimos, en un pestañeo del Tiempo, y lo espontaneo huyó, puso piel de por medio y cotizó los besos. Canjeamos las risas por sobredosis de seducción y su venenoso perfume nos hizo adictos, alegamos libertad para hipotecarla, diseñamos sueños con pesadillas y una tarde gris comenzó el llanto...
Fueron hermosos esos días de niños con sus abrazos y risas..
(DICIEMBRE 31, 2011)






