jueves, 18 de agosto de 2011
Amado Poeta, Vives, Vives..
Cuando la sed del espíritu aprieta
y la ternura es espejismo de soledades,
es recomendable dejarse llevar,
entre olivos y bruma de albas,
por esos que vivieron
y murieron en carne viva.
PANDEMIA DE INSENSIBILIDAD HUMANA -
Me temo que estamos ya en el NeOscurantismo con variables que sólo serán visibles más adelante por los historiadores, si sobreviven.
El sometimiento de las masas, a nivel global, es apabullante. Poquísimos reflexionan, gritan, se indignan. Atrás, entre los jóvenes y jovencitos el tema político es de otro mundo; lo importante son el tenista, la cantante, el medallista y cualquier gladiador televisivo.
Quiero equivocarme y no perder la esperanza de que en otro nivel de cosas, que yo desconozco, algo se está gestando y va a emerger por ahí. Así como estamos, no veo por dónde aunque algunos "escépticos" cantan lo contrario.
El CINISMO de la clase dominante, el no tomar en serio lo que está sucediendo, el tener que ver, en el mismo instante, el gesto soberbio y asqueroso de la flamante Presidenta del FMI retando a la justicia francesa que ha planteado investigarla (venganza del grupo de Strauss Kahn) en el mismo momento en que los niños huérfanos no sólo de madre sino de Humanidad, mueren de hambre, sed y abandono en el Cuerno de África, en Colombia, en México o en una alcantarilla de cualquier ciudad, hacen que miremos a todos lados buscando manos y cabezas en el intento de evitarlo.
En fin, creo que estamos ante un pandemia de insensibilidad. Como en todos los momentos de la Historia, algo surgirá.
miércoles, 17 de agosto de 2011
TU CORAZÓN SALPICADO EN EL TIEMPO. Federico García Lorca
Miércoles, corazón mercurial de la semana, aún no amanece para el jazminero presente con aroma y magia. El cielo nocturno despejado para una luna recatada que, como pudorosa novia, comienza a menguar su plenitud de verano entre muchísimos luceros y estrellas.
Y un Lucero enorme, lorquiano, me guiña para recordar que sólo se muere cuando nadie nos recuerda..
No te han matado, Poeta, tu Corazón se salpicó en el Tiempo y vives en todos.
A todos, buen día soleado. Besocafé cargado, con pizca de clavo y canela.
Y para la sed, refrescante trozo de sandía.
Desde aquí, acompañando a los valientes indignados en viaje hacia Bruselas.
Y un Lucero enorme, lorquiano, me guiña para recordar que sólo se muere cuando nadie nos recuerda..
No te han matado, Poeta, tu Corazón se salpicó en el Tiempo y vives en todos.
A todos, buen día soleado. Besocafé cargado, con pizca de clavo y canela.
Y para la sed, refrescante trozo de sandía.
Desde aquí, acompañando a los valientes indignados en viaje hacia Bruselas.
martes, 2 de agosto de 2011
sábado, 30 de julio de 2011
Muerte y Derroche a las 12 en punto.
Cuando un mes está por terminar y el calendario me lo recuerda, miro de reojo; tengo la sensación de que socarronamente cuestiona cuánto de lo pretendido, en su vigoroso inicio, alcancé. Es el síndrome del examen, el juicio, la toma de cuentas, lastres del entorno en que crecimos desde la Expulsión del Paraíso y toda esa carga moralista judeocristiana que nos colocó, de entrada, en la tienda de raya, en la que se le debe al patrón las deudas de generaciones, sin posibilidad, jamás, de saldarlas.
Y entre mea-culpas y dis-culpas que cada día pesan e importan menos, miro con respeto al acalorado y solar Agosto del norte, arrastrando valijas bajo sombreros y gafas oscuras para alimentar el hambre de esas cadenas hoteleras que se han hecho a caducos edificios, remozados con el "botox decorativo" y que venden como estelares a pesar de su estrellado servicio. Aeropuertos a tope, playas a reventar, bares y discotecas, todo como carnaval de sofocos.
"Anoche tuve la pesadilla más horrible: un niño lloraba."
Facebook - R.T.
Mientras tanto, el mundo convulsionado por la tragedia humanitaria, de la cadena entre muchas, en el Cuerno de África, tan cerca a esos sitios de placer veraniego donde pocos saben o quieren enterarse de lo que sucede, mar por medio. Diez millones de personas podrían morir de hambre y millones de refugiados y desplazados deambulan sin una previsión de un plan creíble para salvar sus vidas. Las bolsas internacionales muestran, al alza, los precios de alimentos básicos y los de siempre, agazapados en sus rimbombantes yates, se frotan las manos y chupan los bigotes ante la linea, en ascenso, de sus gananciales. Los organismos internacionales que debieran estar gestionando salidas prontas a todo este horror, están ausentes como sus funcionarios, de sueldos desorbitados, por vacaciones. Los niños van quedando en las cunetas, sus madres intentan salvar, de entre los muchos, a unos cuantos de sus hijos. "La ONU desesperada intenta recabar fondos" mientras los reportes de bancos presentan cifras de gananciales indecentes, a los funcionarios se les duplica y triplica sueldos.
No quiero escuchar a la flamante nueva presidenta del FMI hablar sobre desarrollo y bienestar cuando en el mismo instante de este planeta unos mueren de abandono absoluto. De nada sirven estos organismos monoculares, dictadores agiotistas enfermos terminales de codicia.
Me temo que el gran protagonista de esta tragedia es, antes que nada, las decidia y distancia con que observamos, el pretender querer ver esta terrible realidad como una mala película a altas horas de la noche. No, es un adelanto de lo que viene y lo saben un buen puñado de analistas, observadores y estadísticos, previsible como todo evento de diseño.
La hambruna se extiende, silenciosa, de la mano de la cobardía.
La solución está en cada uno, está ahí, en la espalda, alrededor. Es hora de comenzar a implementarla "antes de que lleguen y ya no encuentren a quien llevarse."
viernes, 29 de julio de 2011
Perderme de ti
¿Y cómo perderme de ti
si ahí me hallé
desde siempre,
en-amorada en tu morada
des-hojada en las hojas
de tus ojos?
¡Dime! ¿cómo?
Si en tus manos
de huellas infinitas
está escrito
el camino de mi piel
y, en el abismo del deseo,
los bordes de tu cuerpo.
jueves, 28 de julio de 2011
Besos errantes
Besos expulsados del paraíso
a la diáspora,
sin tus labios,
estos míos
urgidos de cobijo
y la clemencia
en la patria de tus brazos.
a la diáspora,
sin tus labios,
estos míos
urgidos de cobijo
y la clemencia
en la patria de tus brazos.
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